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Historia

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1960: Cambio crucial

La década de 1960 marcó el comienzo de otra etapa en la industrialización de Puerto Rico. Durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, la Compañía de Fomento Industrial de Puerto Rico (Fomento) fue bien exitosa en atraer industrias livianas y de mano de obra intensiva a la Isla, hasta el punto que en 1967 Puerto Rico se había convertido en el principal suplidor de ropa para el mercado estadounidense. Sin embargo, basar una economía en industrias de mano de obra intensiva resultaba altamente riesgoso porque su inversión relativamente baja en equipo y planta física les permitía relocalizarse fácilmente a otro lugar.

Por tanto, el gobierno comenzó a concentrarse en atraer industrias pesadas o de alta inversión capital que ofrecieran una mayor estabilidad a la economía. Entre las industrias que el gobierno abordó estaban las refinerías de petróleo, industrias químicas, atuneras, farmacéuticas, manufactureros de productos electrónicos, fábricas de acero y de equipo pesado. Mientras estas industrias creaban menos empleos por dólar invertido que las de mano de obra intensiva, por lo general requerían obreros diestros que ganaban mejores salarios que los de la industria liviana. A causa de sus grandes inversiones, había menos probabilidades que cerraran operaciones una vez expiraran sus exenciones contributivas.

Este esfuerzo por diversificar la economía de la Isla resultó exitoso. Para 1968, la industria petrolera había invertido $321 millones en refinerías e industrias relacionadas y creado sobre 2,000 empleos. Para 1969, había más puertorriqueños empleados en plantas de empaque de atún que en el recogido y procesamiento de la caña de azúcar. Y para el 1972, 47 compañías farmacéuticas habían establecido operaciones en Puerto Rico.

En el 1960, el BGF promovió que se enmendara la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico para establecer un límite a la cantidad de deuda pública que la Isla podía emitir. La enmienda establecía que el servicio de la deuda no excedería el 15% del promedio del ingreso local de los dos años anteriores. La fijación de este límite constitucional a la deuda fue importante para atraer a los inversionistas interesados en comprar los bonos de Puerto Rico.

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